Cynthia Castañeda
37 años
Diseñadora editorial
Hasta los policías se reían
Yo aprendí a andar en bicicleta a los seis años, en Guadalajara. Mi papá me enseñó, me gustó y le seguí hasta los 14 años. Al llegar a la secundaria, mis amigos empezaron a salir en motocicleta. Ya no les llamaba la atención la bicicleta. Mis amigas y yo también dejamos de salir en la bici, nos dedicamos más a la escuela. Cuando me vine a trabajar al DF lo primero que quise fue una bicicleta. Todo el mundo me decía: “Estás loca, como en el DF en bici, ¡te van a atropellar!”. Mis amigas ni de broma hacen bicicleta. Les da risa verme llegar en bici a las reuniones. Cuando empecé a llegar en bici a mi trabajo, hasta los policías se reían, se les hace raro. Se les hace más normal que alguien llegue todo sudado, cansado, manoseado del metrobús, a que llegue cómodamente en su bici. La uso entre dos a tres veces por semana, para ir al súper, al banco, a casa de mis amigas o simplemente para pasearme con mi perro. Cuando voy al súper y todo el mundo está haciendo fila para el estacionamiento, salgo con mis compras, subo las bolsas a mi canastilla y me voy más rápido. Acabo de vender mi coche. Antes lo usaba, pero muy poco. Lo usaba más en Guadalajara. Aquí en el DF no me gusta andar en coche. Toda la gente se queja del tráfico, pero nadie hace nada para evitarlo: te venden coches más baratos, hacen vías más amplias y prefieren tumbar árboles y edificios para darle más espacio a los coches.

