De lo ordinario a lo extraordinario

Por mi ciudad en bicicleta
De lo ordinario a lo extraordinario

Rogelio Garza, Revista Bike a Fondo, 28

Existe muy poca documentación sobre la historia y la cultura de la bici en nuestro país. Ésta es la importancia del libro Por mi ciudad en bicicleta / Experiencias de ciclistas en la Ciudad de México, una herramienta muy útil en la promoción del uso de la bici como medio de transporte.

Editado por la investigadora Ruth Pérez López y los activistas del pedal, el grupo de los Bicitekas, este libro recoge 41 testimonios orales y fotográficos de ciclistas urbanos que dependen de la bicicleta para trabajar y moverse en la ciudad.

Las entrevistas fueron recopiladas por la autora, trabajo enriquecido con datos y cifras duras producto de sus investigaciones. El trabajo visual corrió a cargo de cuatro fotógraf@s que salieron a cazar ciclistas con sus cámaras: Annika Börm, Claudia Wondratschke, Mariana Sánchez y Aarón Borrás (también autor de la foto en la portada), quienes recorrieron las calles y avenidas durante dos años para encontrar y retratar a los personajes sobre ruedas en su cotidiano pedalear.A lo largo de sus páginas, en una colorida edición diseñada por Agustín Martínez, pasan rodando los estudiantes, profesionistas, artistas, comerciantes, activistas, niños, celebridades, personas de todos los oficios, edades, géneros, preferencias y tendencias. Todos tienen en común las dos ruedas de la bici que usan diariamente. En este universo, resulta interesante distinguir dos grupos: quienes se consideran a sí mismos ciclistas urbanos, pedalean con casco, guantes y prendas reflejantes. Y los que han pedaleado toda su vida sin saber que son ciclistas y se consideran peatones. Cada uno aporta sus experiencias, anécdotas y reflexiones al respecto, lo cual descubre la gran diversidad del ciclismo y demuestra que la bicicleta es el vehículo más versátil y democrático.

Los ciclistas van y vienen, suben y bajan, salta y esquivan, no importa si hace frío o calor, si llueve o cae el sol como plomo, ellos pedalean entre los coches, atravesando parques y avenidas, rumbo a su destino. “Siento que vuelo”, dice la sonriente Renée Solís, de nueve años de edad, en el testimonio más emotivo del libro. Y tiene toda la razón, la bicicleta tiene esa cualidad, la de convertir lo ordinario en extraordinario.

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