“Tu Historia” – Janina Márquez

Janina Márquez
22 años
Estudiante/difusión de medios en Scientika A.C

“Mi condición estaba muy mal, pero eso no me detuvo”

Siempre me ha gustado la idea de ser libre, de no depender de nada ni nadie para moverme o hacer mis cosas. Desde pequeña, como a muchos niños, mi papá me enseñó a andar en bicicleta. Primero con llantitas entrenadoras hasta que, poco a poco, pude andar sin ellas. Sin embargo, al ir creciendo en una ciudad llena de coches, taxis, camiones, etc. la bicicleta dejó de ser parte de mi vida un muy buen rato. En alguna que otra ocasión me subí a pedalear en un parque o espacio abierto, pero fue muy raro. Esto cambió hace casi un año y medio cuando me inscribí al servicio de Ecobici, aunque no lo usaba muy frecuentemente. El año pasado, cuando un muy buen amigo sugirió ir al Ciclotón que se organiza en la Ciudad de México el último domingo de cada mes, todo cambió. A partir de ese momento disfruté andar por las calles de la ciudad sin tantas restricciones y con mucha gente que sentía lo mismo.

No voy a mentir, me cansé muchísimo. Mi condición estaba muy mal, pero eso no me detuvo. A partir de ese momento, me entró la idea de querer tener mi propia bici y usarla para transportarme a lugares no muy lejanos. Le dije a mis papás que me iba a comprar una bici y mi papá me dijo que me iba a arreglar una que él tenía abandonada, pero sólo no veía para cuando. Estuve molestándolo un buen rato para que me la diera y sólo no pasaba. El ultimatum fue: “Me la das arreglada o me voy a comprar una.” Fue la mejor manera de presionarlo y desde octubre no he parado. Esa libertad que tienes de moverte y llegar a los lugares en menos tiempo, sin presiones del tráfico, sin gastar en gasolina, verificación, cambios de aceite, etc. es maravillosa. Lo más que le puede pasar a tu bici es que se le ponche una llanta y eso es muy fácil y rápido de arreglar. Poco a poco fui descubriendo grupos y casas de bicis, así como programas, rodadas y eventos, así como encontrarme con gente que también pedalea para moverse.

Aunque me es un poco imposible ir a las rodadas que se organizan en las noches, intento subirme y pedalear diario de mi casa a la oficina y de regreso, e incluso a otros lugares con mis amigos; ir a los Ciclotones, a las rodadas especiales o simplemente salir a rodar un rato (sola o acompañada). Definitivamente debemos eliminar ese estigma de que “la bici es peligrosa”. Los autos son los peligrosos, tanto para la sociedad, la economía y el ambiente. Están bien para viajes largos o trayectos difíciles, pero honestamente creo que es necesario impulsar el uso de la bicicleta, tanto como medio de transporte como de convivencia y vida.

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