“Tu Historia” – Moisés Rodríguez

Moises_RodriguezMoisés Rodríguez
28 años
Estudiante
Guadalajara

“Fue y es hasta ahora un amor sincero”

A Frida la dejé de usar hace año y medio. Cuando la conocí, vestía de rojo. Estaba un poco desalineada. Fue amor a primera vista. Cuando me di cuenta de que no tenía compromiso alguno, me decidí por hacerme de ella. Todo el universo conspiró para que nuestra relación sucediera. Para que todo floreciera. Al tiempo de andar por las calles, le ofrecí cambiar de vestiduras; verde grisáceo oscuro. Le compré accesorios que le adornaran su hermosa figura. Fue y es, hasta ahora, un amor sincero, corrosivo, arrabalero, fiel, el más puro.

Pero como toda relación, y la nuestra no es la excepción, surgieron los problemas. Ya saben, desatenciones, falta de comunicación, desinterés. Literalmente me sentía como en un pasaje de la relación entre Diego Rivera y Frida Kahlo. Un amor fiel a consta de las infidelidades. Accidentado e involuntario a consta de toda sinceridad. Una tarde de verano, salimos a pasear. El viento nos acariciaba la cara e inspiraba a  no dejar de andar por la senda solar. Nunca he pisado la luna. La conozco por documentales y, puedo decir que las calles por las que andábamos eran muy parecidas a los cráteres del maravilloso satélite natural. Cómo sufrimos el andar por esos caminos. Nos reconfortaban las aéreas verdes con banquetas movedizas. Al menos en esa superficie no sufría el calzado de Frida. Ella tan ligera. fridaCon una vestidura envidiable. Y las calles tan deplorables. Era como vestirnos de gala para una fiesta en un salón campestre. Aun así, no dejábamos que nada nos perturbara la paz y armonía que nos brindaba la tarde, a nosotros, los enamorados. Frida me enseño lo que para ella es el amor, y yo, hasta ahora, puedo decir que lo comparto. Me enseñó que amor, es compartir. Y compartir sin condiciones, sin prohibiciones, sin ataduras, sin candados, sin claves ni contraseñas. Me enseño a amarla y a compartirla. Y así fue: la compartí con amigos y compañeros. No más de uno a la vez.  Hombres y mujeres por igual. Descubrí que disfrutaba verla andar con otros y otras. En verdad experimentaba un sentimiento de placer. Una nueva forma de ver y sentir el amor, favorecida por Frida. Plenitud en su más fiel expresión. Fueron de esos momentos que uno guarda en el baúl de los recuerdos. Sensaciones que son para vivirse. Pasajes de la vida que formaron y moldearon mi relación con Frida.

100_3851En mi caminar, me topé con una nueva compañera, me la presentaron, para prestármela y termino por ser mía. Mónica, es su nombre. Así es como la llamé. Tenía la intención de volver a andar por las calles acompañado. Pero ella, -Mónica- llegó sin esperarla, se presentó así, sin más. Encantado, le di a bienvenida. De un cuerpo robusto y ruda como sus suelas, parecía estar preparada para empezar una nueva aventura. Nacía entonces una nueva relación. Una nueva ruta comenzaba a formarse. Emprendí un nuevo recorrido por nuevos senderos, nuevos caminos. Tomé la ruta que me llevaría a recolectar experiencias para un nuevo baúl. Nunca comparé la relación de Mónica con la de Frida. No me gusta comparar. Todavía vivo con Frida. Simplemente vivo el aquí y ahora. Dejo cada momento y cada situación en su lugar. Amor es compartir, me enseñó Frida. Y aunque ya no salimos a pasear, compartimos un mismo lugar.

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