“Tu Historia” – Oscar Yamakawa

Oscar_YamaOscar Yamakawa
36 años
Administrador
Distrito Federal

 “Ahora soy uno de los jodidos más felices transportándome por la ciudad”

¡¡JODIDO!!” alcancé a escuchar al pasar por la derecha de un coche que se encontraba detenido. Me sorprendió ese comentario. Dentro de mí pensaba que lo jodido se debía a que iba en bicicleta al trabajo. Continué rebasando coches hasta llegar a la altura del semáforo que nos marcaba el alto. Dejé al automovilista atrás, atorado en el tráfico, estresado y enojado. ¿Qué necesidad que la gente desperdicie tanto tiempo transportándose al trabajo? ¿Qué triste que las personas estén tan estresadas a tan tempranas horas? ¿Por qué no tenemos mejores alternativas de transporte? ¿Por qué sabiendo que el coche ya no es la solución, sigue siendo aspiracional?, muchas preguntas me invadieron la cabeza en unos segundos. El semáforo se puso en verde y continué mi trayecto. Iba rodando y agachaba la cabeza por momentos, me veía y pensaba: No traigo un lujoso, llamativo o poderoso transporte, y a pesar de eso, rebasaba a todos por igual. Iba tranquilo, avanzando, con el fresco aire de la mañana y sintiendo los primeros rayos del sol. Sin molestar a nadie. No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa de Mona Lisa. (Algunos automovilistas me miraban con su cara de “¿y este qué?”..jaja)

INFIERNO. En esta enorme ciudad en donde convivimos tantas millones de personas, se ha vuelto un infierno, un caos, un suplicio el poder transportarse debido a las pocas opciones y/o soluciones que el gobierno ha podido brindar. El auto (uno de los principales actores) ha sido idealizado de tal forma que “todos” lo traen en la cabeza (¡lo que hace la publicidad!). Aún cuando sabemos la penitencia que pasan los automovilistas, hoy en día, eso no importa. El coche sigue siendo aspiracional. (¡Qué chafa! #cardreamisover)

EL ACABOSE. Empecé gracias al terco de un amigo (Rodolfo, la porra te agradece y te saluda) y a las incomodidades que cada vez me provocaba el transporte público. Eso de andar colgado de un tubo, de que ande aplastado en una lata de sardina, de que los olores y humores se mezclaran,  de sentirme como ganado y de lo horrible que manejan los camiones, del tiempo que se pasaba y del estrés que incrementaba al ver que no llegaba al trabajo… ahhh….muchos feos sentimientos y corajes!

LOCURA. “¿En bici? ¿En esta ciudad? ¿Con estos locos al volante? ¡Estás loco!”, es lo que usualmente escuchamos. La mayoría, después de escuchar mi versión exclaman: “¡qué padre!”, ¡me gustaría hacerlo!”, pero no se animan, no lo dicen convencidos, otros porque las distancias de transporte no son los más adecuados y principalmente, los que tenemos miedo de circular con los coches. Algo que he aprendido es que si conoces el Reglamento de Tránsito Metropolitano (RTM), los derechos que tienes, tener el valor de salir, usar y apoderarte del espacio que también te pertenece, circular cada vez más, logra que te sientas seguro y confiado. Todo esto, tú mismo lo transmites a los automovilistas y aunque no lo creas, te respetan más. Está demostrado que cuando más ciclistas haya en una ciudad, más segura se vuelve.

QUEJASAhora, todos mis amigos y conocidos automovilistas aprovechan y se quejan conmigo (como si yo fuera el representante de “todos” los ciclistas): “No ma..we.. se pasan la luz roja”, “No respetan nada”, “creen que son de hule”, “se suben a la banqueta”, “van en sentido contrario”, “salen sin luces en la noche”, “parecen fantasmas”, “casi atropello a uno”, etc. Hasta cierto punto, tienen razón. Ellos también tienen lo suyo, pero hablando de los que andamos en bici, en cierta medida si molesta que no todos tratemos de cumplir con las reglas del juego. A mí no me gusta verlos en la banqueta sorteando peatones, no  me gusta verlos circulando en sentido contrario, se pasen los altos, etc. Así es que sólo pediría a mis colegas que respetemos el RTM y en la medida que podamos, eduquemos a los demás. Lo mismo que exigimos a los coches, debemos exigirnos también a nosotros.” El miedo del ciclista con el coche, es el mismo que siente el peatón con el ciclista”. Nosotros somos ejemplo. Nosotros somos comunidad, nosotros somos tráfico.

LO MEJOR. Existen muchas cosas positivas, pero sólo las encontraras hasta que las vivas: vive nuevas experiencias, encuentra nuevos amigos, conoce nuevos lugares, rueda con grupos ciclistas, saluda a tus colegas en la calle, mejora tu salud, estás de buen humor, ayudas al medio ambiente, eres parte de la solución al transporte, y muchas cosas más. El único “pero” que le pondría es que ahora me doy cuenta que volteo más para ver a las personas que traen bicicleta, que para ver a las niñas guapas pasar, y no sé si preocuparme un poco….jaja.
Hoy en día, el ser “jodido”-como me lo decía el conductor- ha valido la pena. Creo que ahora soy uno de los jodidos más felices transportándome por la ciudad.
¡Saludos a todos los jodidos que como yo, circulan por la ciudad!

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2 respuestas a “Tu Historia” – Oscar Yamakawa

  1. No eres el unico al que han insultado sin motivo alguno, a mi me ha ocurrido. Creo que en parte es frustración porque no quieren o no pueden bajarse del auto. Pues mientras sea un insulto, cada quien asume si lo recibe o no. Lo grave resulta cuando te confrontan y te pasan muy rápido y demasiado cerca. como en el video de un microbusero que me pasó así. No hubo consecuencias pero es una muestra de intolerancia, frustración e irresponsabilidad. Te deseo excelentes recorridos.

  2. Jane dijo:

    Esa es la tipica mentalidad mexicana, si vas en bici, no es porque seas consciente de la situación ecológica y urbana, si no por que eres un “jodido”. Yo soy del d.f. pero desde hace algunos años vivo en Berlín, donde la infraestructura para el ciclismo es por supuesto mucho mejor que en la Ciudad de México pues llevan ya muchos más años trabajando en ella, sin embargo aún no es perfecta, hay trayectos muy problemáticos por ejemplo en dónde el ciclista comparte la carpeta asfáltica con los autos, también ciclistas que no respetan las reglas, (son sobre todo los que usan casco). Cada año hay muchos accidentes y desafortunadamente también muertos. En 2015 hubo, según la información del ayuntamiento de Berlín, 10 muertos y 675 heridos graves. Yo como ciclista procuro atenerme a los consejos que aprendí cuando hice el examen aquí para la licencia de conducir en auto, y una de ellas es siempre contar con que el otro puede cometer un error.
    No es fácil, cambiar la mentalidad, desafortunadamente en México “pueblo bicicletero” es un insulto. Esto se puede cambiar, no sólo alentando a la gente para que utilice la bicicleta si no empezando con impartir como materia obligatoria, como se hace en muchos países, la educación vial en el kínder, la primaria y la secundaria. Conformando ONG’s que también se dediquen a ello. Reducir la velocidad a 30 km por hora en ciertas calles y avenidas ha funcionado muy bien para subsanar la falta de infraestructura. En fin hay tantas cosas por hacer, que no se sabe por donde empezar…
    Saludos y mucha suerte en el tráfico!

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