“Tu Historia” – Valeri F. Sánchez

Valeri_SanchezValeri F. Sánchez
28 años
Antropóloga Social
Distrito Federal

 La bicicleta es una herramienta de vida”

Una mañana me levanté de la cama ansiosa de ver lo que me esperaba bajo el árbol de navidad, la sorpresa es tan grande como mis ojos al mirar aquel aparato que nunca antes había usado pero que sabía me haría feliz, y allí estaba una linda bicicleta, justo de mi tamaño,  negra con toques blancos. El abuelo estaba de visita así que él me animó a salir al patio a usar la bici, con dos llantitas detrás para hacer más seguro mi aprendizaje, fue cuestión de tiempo y lo logré.

Los años pasaron, el abuelo se fue,  deje de lado la bicicleta, y con el tiempo me mude de casa de mis padres, ahora mi trabajo era más cercano a mi casa y la colonia más tranquila y segura, al menos así la sentía, así que lo que necesitaba para completar mis días era una nueva bicicleta. La conseguí,  por casualidad o coincidencia negra con blanco de nuevo y justo de mi tamaño era una rodada 24. Recordar aquellos consejos para usarla no fue difícil, llevarlos a la práctica fue más complicado pero no imposible. Salir por las mañanas a dar vueltas a las cuadras cercanas, respetando semáforos y alejándome de autos, pues el miedo aun estaba presente, cada día tomando distancias más alejadas, evadiendo baches y peatones imprudentes, aun recuerdo mi temblar por el miedo a que algo me pudiera pasar, iba tensa y poco sonriente, muy lento para frenar a tiempo si era necesario y a veces me subía a la banqueta a esperar que el flujo de los coches bajara para continuar. Por seguridad y para evitar ese temor, equipe la bici con luces para la noche, reflejantes y un casco que me brindaba protección al andar.

Mi recorrido de una colonia a otra para llegar al trabajo era cansado, sobre todo para cruzar viaducto, avenida que divide la Col. Del Valle de la Col. Roma pero la persistencia seguía sobre mí, iba reconociendo cada cruce, cada sentido de las calles, cada tope y claro cada bache; así un día durante el camino me di cuenta que mis manos ya no sudaban, que mi velocidad era más rápida que antes y que había una gran sonrisa en mi rostro, ya estaba convencida de que la mejor manera de trasladarme era sobre una bicicleta. Ahora disfruto mucho más el camino, uno que otro incidente con automovilistas poco amables, pero es mejor no hacer caso e inclinarnos a lo correcto para la sana convivencia, también he ahorrado costos en gasolina o pasajes de trasporte público, y es la forma de ejercitarme. He salido a paseos por la ciudad en grupos, y sola lo hago casi a diario. Sin duda, la bicicleta se ha vuelto más que en un accesorio de paseos: en una herramienta de vida.

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