“Tu Historia” – Claudia Montero

Claudia_MonteroClaudia Montero
41 años
Producción cinematográfica
Distrito Federal

“La bici me da mucha libertad de movimiento”

Recuerdo perfecto cuando aprendí a andar en bici, estábamos fuera de casa, hace bastantes años, en Santa Mónica, Tlalnepantla, Estado de México, cuando era realmente “provincia” (jaja), recuerdo que mi papá era el que me estaba enseñando, me tenía sujeta y él me empujaba… de repente sentí como empecé a avanzar por mis propias posibilidades, volteé y él ya había quedado atrás, WOW libertad total! Esa fue la sensación… sentí que volaba. Era una sensación de independencia, diversión, libertad…

Sensaciones que aún sigo sintiendo ahora a mis 41 años cuando me muevo por elección la mayor de las veces en bicicleta. También tengo coche, que compré hace muchos años y que era una gran ventaja viviendo en satélite con mis papás y trabajando en Churubusco.  Aún ahora me sigue pareciendo la mejor opción para trepar a mi perra e ir a ver a mis papás a ese lejano territorio, pero fuera de eso la bici cada vez representa la mejor opción. No contamino, no pago refrendos, ocupo solo mi cuerpo en el espacio público y no los 6mts2 que ocupo cuando voy en el coche, no me preocupo por pagar altísimos estacionamientos, ni por pelearme con “viene-vienes”

Muchas veces veo como me miran con un poco (o mucho) de envidia, cuando en un congestionamiento vial yo paso libremente y aventajo a todos. Tengo una bici plegable, que lo crean o no, me la regalaron dos maravillosos amigos (que asumo que me quieren mucho) hace unos años.. lo cual me facilita poder subirla y bajarla 4 pisos diariamente  (así es. vivo en un cuarto piso, 64 escalones) , meterla a mi oficina, a alguna cajuela de un taxi si se me hizo demasiado de noche o si me conviene así en ese momento.

Me da mucha más libertad de movimiento (ups creo que ese es slogan de una toalla femenina, jipi, ups) pero es cierto.. el otro día iba por Río Churubusco y me topé con un tráfico vehicular impresionante donde no se podía avanzar y estaban todos al límite del caos. Me bajé de mi bici, la caminé un rato en la banqueta para cruzarme a otra calle y listo.. igual la puedo subir al puente peatonal y ahorrarme la inmensa vuelta que daría si vengo en coche.

Además me siento sexy en mi bici, porque es una imagen muy de película de las que me gustan.  Mucha gente tiene miedo de andar en bici, me lo han expresado, hay situaciones donde a mí también me entra el ñañaras, como una vez que pasó pitando su ruidoso silbato un tráiler de varios metros de largo.. seguro uno de esos sí me hace pomada… pero como en todo hay que tener cuidado cumplir las normas, practicar paciencia y tolerancia. Porque también me ha tocado el ciclista invadiendo el paso peatonal o yendo en sentido contrario o peleándose con conductores o peatones. Creo que la civilidad debe aplicar a todos, nos movamos como nos movamos.

Otra cosa que me encanta de andar en bici es que tengo mucha más variedad de rutas que cuando voy en auto. Yo me considero multimodal, porque combino todos los medios de transporte. Hoy por ejemplo de mi casa (la viga y churubusco) me vine en bici a mi oficina (eje 5 sur, Nativitas), al rato me iré a una reunión de trabajo en metro, de ahí a otra reunión en metrobus y luego pediré un ride a recoger a mi bici y a mi perra para regresar a casa.

Ah, que no les había dicho, tengo una perrita, Manchas, quien me acompaña de mi casa a mi trabajo y quien viene a mi lado en la bici (por su seguridad y la mía, la llevo con correa), así que además aprovecho para que haga ejercicio… Yo la verdad no hago tanto porque voy a su ritmo y porque esta ciudad o los tramos en los que me muevo son bastantes sencillos, planos, sin mucho esfuerzo.

Antes como que no me latía usar falda y bici, prejuicios personales medio ridículos, hasta que un día fui a visitar a una amiga a Copenhague, donde más del 70% de sus habitantes se mueve en bici..y vi que sin pena ni nada las danesas no solo usaban falda sino minifaldas que parecían más bien cinturones anchos, jiji.. y tacones de estos de alfiler, desde ahí, cual pena.. no soy mucho de usar faldas pero cuando las uso, igual me trepo en mi bici. En definitiva mi bici y mi perra son mis dos mejores amigas no humanas… ¿Hace cuanto que no te subes a una bici? Trépate hoy y volverás a recordar tu primera vez.

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“Tu Historia” – Valeri F. Sánchez

Valeri_SanchezValeri F. Sánchez
28 años
Antropóloga Social
Distrito Federal

 La bicicleta es una herramienta de vida”

Una mañana me levanté de la cama ansiosa de ver lo que me esperaba bajo el árbol de navidad, la sorpresa es tan grande como mis ojos al mirar aquel aparato que nunca antes había usado pero que sabía me haría feliz, y allí estaba una linda bicicleta, justo de mi tamaño,  negra con toques blancos. El abuelo estaba de visita así que él me animó a salir al patio a usar la bici, con dos llantitas detrás para hacer más seguro mi aprendizaje, fue cuestión de tiempo y lo logré.

Los años pasaron, el abuelo se fue,  deje de lado la bicicleta, y con el tiempo me mude de casa de mis padres, ahora mi trabajo era más cercano a mi casa y la colonia más tranquila y segura, al menos así la sentía, así que lo que necesitaba para completar mis días era una nueva bicicleta. La conseguí,  por casualidad o coincidencia negra con blanco de nuevo y justo de mi tamaño era una rodada 24. Recordar aquellos consejos para usarla no fue difícil, llevarlos a la práctica fue más complicado pero no imposible. Salir por las mañanas a dar vueltas a las cuadras cercanas, respetando semáforos y alejándome de autos, pues el miedo aun estaba presente, cada día tomando distancias más alejadas, evadiendo baches y peatones imprudentes, aun recuerdo mi temblar por el miedo a que algo me pudiera pasar, iba tensa y poco sonriente, muy lento para frenar a tiempo si era necesario y a veces me subía a la banqueta a esperar que el flujo de los coches bajara para continuar. Por seguridad y para evitar ese temor, equipe la bici con luces para la noche, reflejantes y un casco que me brindaba protección al andar.

Mi recorrido de una colonia a otra para llegar al trabajo era cansado, sobre todo para cruzar viaducto, avenida que divide la Col. Del Valle de la Col. Roma pero la persistencia seguía sobre mí, iba reconociendo cada cruce, cada sentido de las calles, cada tope y claro cada bache; así un día durante el camino me di cuenta que mis manos ya no sudaban, que mi velocidad era más rápida que antes y que había una gran sonrisa en mi rostro, ya estaba convencida de que la mejor manera de trasladarme era sobre una bicicleta. Ahora disfruto mucho más el camino, uno que otro incidente con automovilistas poco amables, pero es mejor no hacer caso e inclinarnos a lo correcto para la sana convivencia, también he ahorrado costos en gasolina o pasajes de trasporte público, y es la forma de ejercitarme. He salido a paseos por la ciudad en grupos, y sola lo hago casi a diario. Sin duda, la bicicleta se ha vuelto más que en un accesorio de paseos: en una herramienta de vida.

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“Tu Historia” – Filiberto Martínez

Filiberto_MartinezFiliberto Martínez
28 años
Fotógrafo
Tlaxcala

“Venía enojado a reclamarte, pero ya se me quitó el enojo”

 Pase señora, no piense que porque estamos acostumbrados a que “el automóvil tiene la preferencia” yo tampoco la dejaré pasar, aparte ¿cómo sabríamos que nos encontraríamos al salir de mi casa?

Bueno, ahora sí ¡ya empecé a pedalear y nadie me parará! Nada más tú, conductor del coche rojo colorado que no avisas que darás vuelta a la izquierda ¡aunque sea saca la mano! Es lo malo de que los automovilistas sólo se fijan en los demás autos, en el semáforo o a veces en los peatones… en fin, es lo que me molesta, aquí en Tlaxcala, todavía no hay un espacio definido para la bicicleta, autos y peatones conviven dejando a la bici como algo meramente circunstancial, sabemos de su existencia, pero la siguen viendo como un juguete, o sólo la utiliza el lechero, el obrero o el vendedor de tacos de canasta.  Para mí es un medio de transporte que solucionaría muchos problemas de movilidad, aparte, Tlaxcala es chico, caminando se llega a todos lados, y en bici más rápido.

Sí, recuerdo que de pequeño, pensaba que la bici sólo era para jugar, dejé de pedalear un tiempo y cuando salí de la prepa, me puse a trabajar en vacaciones y con el dinero que junté me compré una bicicleta, la quería sólo para hacer ejercicio, en ese tiempo rodar cuatro o cinco kilómetros era mucho para mí, y lo hacía cada semana; que gracioso. ¡Chofer! Vienes atrás de mí, me rebasas, la parada está a cincuenta metros adelante, y aunque la chica está de buen ver, es molesto que orilles tu combi ¡y te me cierres! ¡Venimos en subida! Ya perdí  el ritmo… Lo que digo ¿quién está consciente de que la bicicleta también es un medio de transporte? Me hace regresar a lo que venía pensando, cinco kilómetros en bici los hago en veinte minutos más o menos, si me subiera a la combi, seguro hago diez minutos más por el mismo trayecto. De esto me di cuenta al entrar a la universidad, cuando empecé a utilizar la bici como transporte; en la combi, de mi casa a la escuela hacía casi media hora y todavía medio dormido, mientras que pedaleando llegaba en quince minutos y despierto.

He visto que los chavos empiezan a utilizar la bici para moverse de un lugar a otro, eso me da gusto. Un día, platicando con un señor que decía que eso de usar la bici es sólo una moda, que pronto se quitará. Y puede ser que algunos sólo lo hagan por diversión, pero creo que de diez que empiecen a utilizar la bicicleta, todos verán sus beneficios y la mitad lo tomará como un hábito porque haces ejercicio y mejora la salud, aparte uno se olvida de problemas de tránsito, estacionamiento, gasolina, tenencia, taller (mantener una bici es barato),  y si viajas en transporte público te olvidas de ir apretado y peleándote con el chofer, bueno a mí me molestó la acción del chofer hace rato, pero ya se me pasó. Porque eso sí, andar en bici me pone de buenas, no sé por qué, pero me pone de buen humor… ¡Cuidado! Eso de que bajan del auto sin mirar si viene alguien… Como sea; recordé la vez que discutía por teléfono con mi novia y típico, ella del coraje que me cuelga. Y bueno, eso me hizo enojar y pensé –a ver si estando frente a ella también me cuelga ¡me va a escuchar!-. Tomé mi bici y empecé a pedalear, llegué a su casa y mientras salía vi que prácticamente no me tardé; cuando ella abrió la puerta y me vio con cara de “no te quiero ver” me pregunta -¿Qué haces aquí?- y yo –pues venia enojado a reclamarte, pero ya se me quitó el enojo-. Es más, ahora que lo recuerdo me vuelve a hacer sonreír.

Jaja… lo que digo, es tan versátil la bicicleta, como ese señor que lleva a su hijo en un huacal que montó en el portabultos. A la gente que me pregunta que ¿por qué me gusta tanto la bici? Les digo que por la sensación de libertad que me provoca, como ahora mismo, vengo montado camino al trabajo y es como si fuéramos una sola cosa, como una transformación de mis piernas en ruedas que me permite ir más rápido utilizando mi propia fuerza, me da la sensación de conexión con el mundo y creo que se nota, porque me ha pasado que voy junto a los autos y los niños me saludan, con las personas que caminan las alcanzo a ver a los ojos y nos sonreímos, eso me gusta mucho porque también me hace estar en contacto conmigo.

Espero que vaya creciendo el uso común de la bicicleta como medio de transporte, a veces cuando escuchamos la palabra activismo se nos vienen a la mente imágenes de marchas, encadenados, huelgas… pero pienso que con la bici se puede hacer activismo de uso, por nombrarlo de una manera. Y me refiero a que con el ejemplo personal es más fácil convencer a las personas que se unan a una causa, en este caso la bicicleta, que de verdad, no deja de sorprenderme. Por eso quisiera que aquí en Tlaxcala, en donde cada vez hay más autos y menos calles, la gente la utilizará otros medios como caminar o andar en bici; como digo, siempre pone de buenas.

Bueno, ya llegué, sin problemas ni de tránsito y bien despierto. Solo encadeno en esta reja mi bici, veo que hay otra un poquito más allá, cosa que me alegra mucho, y ahora sí, sólo cierro el candado y listo, a trabajar.

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“Tu Historia” – Luisa Citlali Garduño

Luisa Citlali Garduño
26 años
Social media
Distrito Federal 

“Mi bici dibuja una sonrisa en mi cara todos los días”

“Tan grandota y te da miedo”. Así me decía mi novio que le encanta andar en bici, que además es biciteka y hasta Toluca ha ido rodando, me intentaron enseñar varias veces desde que tenía doce años, obviamente abandoné una o dos bicis en el intento, mi miedo no me dejaba ver que yo la controlaba y siempre irremediablemente terminaba en el piso raspada y lastimando a la misma bici también, una boca rota que de no ser por mis brackets de pubertad me hubiera dejado un saldo de al menos dos dientes y todo por el miedo.

A veces cuando íbamos por la calle pasaban intrépidos niños junto a nosotros y mientras yo miraba nostálgicamente la rapidez con la que iban el me decía ¡mira a él no le da miedo! mejor el que tu, obviamente picando mi orgullo y ni mi orgullo ni yo podíamos con el miedo. Hasta que un muy buen día afortunadamente vi la bicicleta de pista que traía en ese entonces mi novio y le pedí que me la prestara porque no era posible que yo a mis veinticinco años no supiera y además le tuviera miedo a la bici…  Ese día tomé al toro por los cuernos o lo que es lo mismo tomé el manubrio de la bicicleta de mi novio y él mientras me sujetaba por detrás mientras le decía histéricamente “no me sueltes, no me sueltes” y de repente logré controlarla y andar una cuadra completa sin titubear y lo mejor sin miedo.

Semanas después en una tienda departamental vi en descuento una bicicleta rosa pastel bien mona, con el cuadro de mujer porque además debo agregar el cuadro de hombre me da terror por una dolorosa caída con mi bici de pubertad. Tenía canastilla al frente y una rejilla atrás, sus salpicaderas metálicas reflejantes y hasta pedestal. Hice lo que pude pedí prestado a quien se dejo y fui por ella. No estaba segura de llevármela andando así que me fui a pie con ella.

Hoy voy y regreso a mi trabajo que no me queda muy lejos, he de admitir, aunque ya no soy la miedosa, me meto entre el tráfico respetando los sentidos de las calles y procurando no arriesgar mi vida. Incluso ya aprendí como tomar velocidad y soltar una mano del manubrio, incluso me atreví a irme a Chapultepec en ella. Ya no me caigo y me atrevo a ir en las orillas de las avenidas grandes.

No soy una ciclista profesional pero ahora sé, que no podría vivir sin mi bici, sintiendo el sol de la mañana o la tarde sobre mi cabecita, incluso la lluvia… Despejando cualquier preocupación, estrés o manía recurrente…  mi bici dibuja una sonrisa en mi cara todos los días, y los días que no puedo rodar simplemente no me siento completa, y lo mejor mi novio ya no me hace burla de los niños, al contrario me recuerda que debo andar con cuidado.

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“Tu Historia” – Luis E. Rivera

Luis_RiveraLuis E. Rivera
40 años
Ventas
Mexicali

“Eran tiempos felices de infancia”

Mis  primeras andanzas en bicicleta fueron  en bicis prestadas, hasta que nuestros padres nos compraron una a mi hermano y otra a mí con las cuales aprendimos con sus caídas correspondientes. También sufrí que un carro me aventara a la edad de 9 años, fue algo doloroso pero lo sobreviví. Gracias a esa bicicleta paseábamos en parques a los que nos llevaban en aquellos tiempos y entre  otras cosas el tiempo que viajábamos por el trabajo de mi padre, paseamos en La Paz, Baja California y a la ciudad de México. Bajamos una vez  la montaña donde está el Castillo de Chapultepec. Esa vez todos nos caímos. Éramos varios amigos y sufrimos de raspones. También recorríamos el Monumento a la Revolución…  En aquellos tiempos la emoción era muy grande puesto que también combinábamos la bicicleta con los patines. Eran tiempos felices de infancia…

Como dato curioso  me uní a un sector ciclista aquí en Mexicali, Baja California, para hacer amistad ya que son grupos grandes y bajé en una ocasión la rumorosa por terracería ¡sin frenos! Lo que al principio pensé sería difícil, lo logré…

Saludos a los grupos de bicicletas…mujeres al pedal y sector azul ….

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“Tu Historia” – Karla “Kamelie” Mora Corrales

Karla_MoraKarla “Kamelie” Mora Corrales
38 años
Promotora cultural
Mexicali

“La bici es mi estilo de vida”

La bici es mi medio de transporte, mi recreación, mi deporte: mi estilo de vida. Llegó a mi justo en el momento preciso, en el que quería un cambio en mi ritmo, quería algo y no sabía qué. Trabajar para pagar un automóvil no le encontraba sentido alguno. Al inicio me acerqué a ella viéndola como un sustituto del aburrido gimnasio, pronto me di cuenta de sus variados beneficios. Soy asmática y desde que tengo uso de razón cada invierno me enfermó severamente cayendo en cama. Desde los primeros meses veraniegos, les advertí a mis compañeros ciclistas que rodaría con ellos únicamente los meses de clima agradable, ya que cuando llegara el frío me enfermaría y ya no podría acompañarles. Tengo dos años subida a la bici y no ha llegado aún ese momento. Rodaba de día, de noche, y no pasaba nada, mi tos y congestión no llegaban. “No han de tardar, decía”. Terminaba el invierno y fui con mi doctora para pedirle por vez primera alguna explicación de semejante fenómeno: ¡no me enfermaba! Me dijo que mis pulmones se habían fortalecido y que me servía mucho la ventilación que les daba. ¡Tantos doctores, tratamientos, tiempo, dinero y esfuerzo para encontrar la mejor medicina en un vehículo de dos ruedas!

Ahora soy la ciclista más entusiasta al rodar cuando hace frío, la primera es subirse a la bici cuando el termómetro se acerca a los 0°C del desierto norteño. El frío desaparece mientras se pedalea. Ahora mi reto es pedalear de mi trabajo a casa a las tres de la tarde durante el verano que supera invariablemente los 40°C. Me deshidraté el verano pasado, y he tomado nota de consejos para superar el verano que se acerca. Pedalear en Mexicali, la ciudad más calurosa del país, y una del mundo, no es fácil, pero sé que lo lograré, como lo hice con el duro invierno.  Y en eso estoy, adaptándome a mi nueva vida de ciclista, mi alimentación, mis ropas, mis amigos, mis pláticas y mis piernas han cambiado ¡Por fortuna!

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“To Historia” – José Manuel

José Manuel549045_10200465634275191_351594524_n
23 años
Estudiante

“Todo empezó por curiosidad”

Soy parte de la minoría ciclista, de ese 0.9% de los habitantes que utilizan la bicicleta como medio de transporte en la ciudad de México. Las razones son varias, pero todo empezó por curiosidad al querer rodar en una bicicleta cuyos pedales nunca paran de girar, a menos que tu fuerza lo permita y posteriormente fue por el placer de lidiar; literalmente, con lo que se te ponga en frente, llámese vehículo, peatón o baches, mejorando así mi capacidad de estar alerta y tomar decisiones rápidamente sin salir lastimado en el intento.

Yo circulo por la ciudad en una bicicleta de piñón fijo, fixed, single-speed o fija (como deseen llamarle). Armada desde cero con la ayuda de un compañero de la licenciatura; la razón de escoger este tipo de velocípedo se debió en gran parte a la  popularidad que han tenido actualmente el uso de estas bicicletas por su funcionalidad y bajo mantenimiento. El afecto que actualmente le tengo a mi bicicleta me ha llevado últimamente a invertir en piezas de mayor calidad y también la he personalizado con estampas; las cuales, considero como un talismán de la buena suerte.

Orientarte en la ciudad de México, circular de forma segura y rápida al mismo tiempo es un atributo que como ciclista adquieres gracias al número de viajes, accidentes con peatones o vehículos, caídas, ponchaduras, desgaste físico y con tu fuerza de voluntad. Como ciclista se de las imposiciones geográficas (como las pendientes pronunciadas) y físicas  (baches, carriles de transporte confinado, vías rápidas etc.) existentes en la ciudad. A pesar de esto, siempre disfrutaré de las bajadas a alta velocidad, pasar entre los coches y poniendo a mi favor aquellos carriles confinados de transporte; al igual que siempre disfrutaré mi regreso a casa, con sus frecuentes y pronunciadas pendientes.

En lo personal, considero que hay más impactos positivos que negativos al usar la bicicleta como medio de transporte. Disfruto de ir no solo a la escuela o al trabajo en bicicleta, sino de viajar en bici a lugares que nuca antes había conocido al interior de la ciudad; esperando que algún día pueda llegar a sus afueras, sin sentirme tan agitado. También disfruto de las actividades organizadas por diferentes grupos de ciclismo, como las competencias de critérium, los alleycats, el footdown y trackstand; las cuales ponen a prueba mi destreza en la bicicleta y en un entorno donde todos compartimos el mismo gusto y nos identificamos con lo que nos da el nombre de ciclistas; la bicicleta!

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“Tu Historia – Mirna Villafán

Mirna_VillafanMirna Villafán
46 años

“Llevaba a mis hijas a su escuela en bici”

Tengo mucho tiempo andando en bicicleta. Reconozco que han hecho una gran labor, porque cuando yo comencé a pedalear en la ciudad de forma constante, casi era la única.

Al menos por donde yo vivía (en Coyoacán) no me topaba con otras ciclistas. Llevaba a mis hijas a su escuela en bici, transitaba de forma continua en bici, y me movilizaba en ella todo el tiempo. En una ocasión mi hermana estaba en un curso de cocina y necesitaba pulque para un mole que le enseñarían a preparar.  El curso lo tomaba en una escuela de cocina que está en el Centro Veracruzano ubicado en Miguel Ángel de Quevedo y me llamó para pedirme si le compraba 2 litros de pulque en la pulquería que estaba sobre el eje 8 y Lázaro Cárdenas, yo no le vi problema alguno y me lancé por él con mi bici.

Yo estaba vestida con mis ciclistas y una camiseta ligera, al llegar a la pulquería me metí como juan por su casa a la barra para pedir el pulque y en ese momento se me acerca un empleado y me pide que me retire hacia el cuarto pequeño que está junto porque sólo ahí se atiende a las mujeres,  desconocía que las mujeres no teníamos acceso libre a la pulquería.

Pero dentro de la pulquería había concurrencia y todos en ese momento comenzaron a decir en coro: “Que se quede, que se quede….” jajajaja reí mucho pero tuve que salirme al cuartito anexo para poder comprar mi pulque. Ni hablar, ahora ya es solo anécdota porque ya está cerrada esa pulquería como tantas otras que quedaban en la ciudad.

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“Tu Historia” – Janina Márquez

Janina Márquez
22 años
Estudiante/difusión de medios en Scientika A.C

“Mi condición estaba muy mal, pero eso no me detuvo”

Siempre me ha gustado la idea de ser libre, de no depender de nada ni nadie para moverme o hacer mis cosas. Desde pequeña, como a muchos niños, mi papá me enseñó a andar en bicicleta. Primero con llantitas entrenadoras hasta que, poco a poco, pude andar sin ellas. Sin embargo, al ir creciendo en una ciudad llena de coches, taxis, camiones, etc. la bicicleta dejó de ser parte de mi vida un muy buen rato. En alguna que otra ocasión me subí a pedalear en un parque o espacio abierto, pero fue muy raro. Esto cambió hace casi un año y medio cuando me inscribí al servicio de Ecobici, aunque no lo usaba muy frecuentemente. El año pasado, cuando un muy buen amigo sugirió ir al Ciclotón que se organiza en la Ciudad de México el último domingo de cada mes, todo cambió. A partir de ese momento disfruté andar por las calles de la ciudad sin tantas restricciones y con mucha gente que sentía lo mismo.

No voy a mentir, me cansé muchísimo. Mi condición estaba muy mal, pero eso no me detuvo. A partir de ese momento, me entró la idea de querer tener mi propia bici y usarla para transportarme a lugares no muy lejanos. Le dije a mis papás que me iba a comprar una bici y mi papá me dijo que me iba a arreglar una que él tenía abandonada, pero sólo no veía para cuando. Estuve molestándolo un buen rato para que me la diera y sólo no pasaba. El ultimatum fue: “Me la das arreglada o me voy a comprar una.” Fue la mejor manera de presionarlo y desde octubre no he parado. Esa libertad que tienes de moverte y llegar a los lugares en menos tiempo, sin presiones del tráfico, sin gastar en gasolina, verificación, cambios de aceite, etc. es maravillosa. Lo más que le puede pasar a tu bici es que se le ponche una llanta y eso es muy fácil y rápido de arreglar. Poco a poco fui descubriendo grupos y casas de bicis, así como programas, rodadas y eventos, así como encontrarme con gente que también pedalea para moverse.

Aunque me es un poco imposible ir a las rodadas que se organizan en las noches, intento subirme y pedalear diario de mi casa a la oficina y de regreso, e incluso a otros lugares con mis amigos; ir a los Ciclotones, a las rodadas especiales o simplemente salir a rodar un rato (sola o acompañada). Definitivamente debemos eliminar ese estigma de que “la bici es peligrosa”. Los autos son los peligrosos, tanto para la sociedad, la economía y el ambiente. Están bien para viajes largos o trayectos difíciles, pero honestamente creo que es necesario impulsar el uso de la bicicleta, tanto como medio de transporte como de convivencia y vida.

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“Tu Historia” – Gunnar Wolf

Gunnar_WolfGunnar Wolf
35 años
Académico

“No tardé en descubrir el gran goce de moverme impulsado por mí mismo”

Tenía la increíble suerte de vivir a menos de 300m de mi oficina — Vivo en Copilco, trabajo en la UNAM. En 2005 inició la construcción del nuevo edificio de mi Instituto, a poco más de 3Km de distancia. Como sólo era cuestión de cruzar la Ciudad Universitaria, a fines de 2006 me compré una bici — Casi casi la más baratita y menos “pro” que pude encontrar.

Tras 20 años de no tocar una bici, al principio me fue algo complicado retomar el ritmo, mantener la línea recta, comprender los cambios… Pero no tardé en descubrir el gran goce de moverme impulsado por mí mismo. Comencé a ampliar mi radio de movilidad, a asumir que manejo un vehículo como cualquier otro chofer a petróleo (y dejar de competir, por tanto, por espacios con el peatón — ¡Terrible error de muchos bicicleteros novatos!) Hoy en día, siempre que puedo me muevo en bici. Mi primer salida “larga” fue en uno de los primeros Ciclotones, en 2008 si no me equivoco. ¿34 kilómetros? ¿Tan fácil? Me encantó. Y si bien al día de hoy no soy tan activo como me gustaría, intento mantener por lo menos una salida al mes de cuando menos dos horas (un Ciclotón mas la ida y
vuelta desde casa). He participado en algunas rodadas masivas; la más memorable, la México-Pachuca del 2009, pero soy más bien ciclista solitario.

Para mí, subirme a la bici es como meditar. Comienzo a pedalear, aún entre el tránsito, aún peleando mi carril, y el mundo fluye a otra velocidad. No estoy ahí, el cuerpo sabe solito cómo manejar. Yo floto por encima de todo, es mi rato de estar conmigo mismo, de estar sólo, de despejar la mente, de disfrutar.

Me encanta moverme en bici por mi ciudad, meterme a colonias de las que no sé más que el nombre para conocerlas, peinar sus calles, registrar mis recorridos… Este hobby me ha llevado a conocer mi ciudad, a adueñarme de ella, y a darle una dimensión humana incluso a esta mega-ciudad.

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